DE NUEVO. Poema Reinaldo Miño Vaca, abril 1967

De nuevo. Poema Reinaldo Miño Vaca, abril 1967 

                                                         

Los años han crecido tu bravura de puma;

más volcán cada día, más lección cada instante,

eres fuego que brota del cautín de tu pluma,

eres torrente indómito  y eres río gigante.

 

Pero quieren tenerte apagado i vencido:

Silenciar tu palabra, tu insulto, tu presencia.

Que duermas en la gloria, pero que no hagas ruido

declararte presente, pero vivir tu ausencia.

 

Y de nuevo, Montalvo, la Patria te precisa:

Cada día se vuelve tu voz más necesaria.

Respetemos tu momia, tu casa, tu ceniza

i sigamos tu tea, tu palabra incendiaria.

 

Proscrito, perseguido, hambriento y despreciado,

las fuerzas más oscuras te golpearon la vida.

Los mismos que con odio feroz te han insultado

hoy te rinden tributo con humildad fingida.

 

El hereje, el peligro, la palabra maldita,

el hombre perseguido, el libro incinerado,

todo entierran con flores que ponen en tu cripta

e imaginan que todo pertenece al pasado.

 

Pero, don Juan, de nuevo se vuelven necesarias

las palabras candentes que exaltara Unamuno,

las verdades actuales de tus “Catilinarias”,

tu ejemplo de rebelde, de patriota y tribuno.

 

Cuando huellan las botas el recinto del Hombre,

cuando insultan los cascos la morada del sabio

hay que decir cien veces la lección de tu nombre

i hay que llevar tu ejemplo en el pecho i el labio.

 

No queremos tu sueño.  Te soñamos despierto

dirigiendo a la nueva juventud que te sigue.

Y a todo fariseo que te imagina muerto

que tu fusta le hiera, le golpee y castigue.

 

Amamos la belleza de tus “Siete Tratados;

queremos las lecciones de tu “Cosmopolita”.

Vibran en tus “Capítulos” al gran Manco olvidado

tu dicción, tu palabra que a meditar invita.

 

Hace falta de nuevo, cerrar al fanatismo

las fauces con que anhela destrozar las señales

de una nueva doctrina que sembraste tú mismo

i sembraron con sangre los propios liberales.

 

Ajeno de la Patria, cuántos años tuviste

que beber las amargas hieles del ostracismo;

pero nunca dejaste, desde el exilio triste,

de pensar en tu pueblo i elevar su civismo.

 

Don Juan, vuelve de nuevo a las filas del Hombre,

con tu lección rebelde, precisa y verdadera;

i que las juventudes no traicionen tu nombre

i eternamente seas luminaria i bandera.

 

Abril, 1967.                

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